Si alguna vez has pensado “mi gato vomita y no sé si es normal”, es importante observar qué ocurre antes, durante y después del episodio. Un vómito ocasional puede tener una causa relativamente sencilla, pero cuando se repite o aparece junto con otros síntomas, consultar con una veterinaria puede ser necesario para determinar qué está ocurriendo.
Los gatos pueden vomitar por diferentes motivos. Algunos están relacionados directamente con el aparato digestivo, mientras que otros pueden deberse a enfermedades de los riñones, hígado, páncreas, tiroides u otros órganos.
Además, no todo lo que parece vómito es realmente vómito. La regurgitación y la tos pueden confundirse con facilidad, y distinguirlas puede aportar información importante para el diagnóstico.
Por eso, cuando tu gato vomita, no basta con preguntarse “¿por qué vomitó?”. También es necesario observar cuántas veces ocurre, qué expulsa, si intenta comer después y qué otros cambios presenta.
¿Qué es el vómito en gatos?
El vómito es la expulsión activa del contenido del estómago o de la parte superior del intestino a través de la boca.
Generalmente está precedido por signos como:
- Náuseas.
- Salivación excesiva.
- Degluciones repetidas.
- Inquietud.
- Arcadas.
- Contracciones abdominales.
- Esfuerzo evidente antes de expulsar el contenido.
Después del episodio, algunos gatos pueden quedarse tranquilos durante un tiempo, mientras que otros continúan mostrando signos de malestar.
El vómito no es una enfermedad por sí mismo. Es un signo clínico que puede aparecer por numerosas causas.
Entre ellas se encuentran problemas digestivos, enfermedades renales o hepáticas, pancreatitis, parásitos, infecciones, medicamentos, toxinas, cuerpos extraños, alergias alimentarias y tumores.
Por esta razón, la frecuencia del vómito y los síntomas que lo acompañan son fundamentales para valorar su importancia.
¿Cómo saber si mi gato realmente está vomitando?
Los propietarios pueden confundir el vómito con otros procesos.
Vómito
El vómito suele implicar esfuerzo.
El gato puede:
- Mostrar náuseas.
- Lamerse los labios.
- Salivar.
- Tragar repetidamente.
- Tener arcadas.
- Contraer los músculos abdominales.
- Expulsar alimento, líquido, espuma o contenido digestivo.
Regurgitación
La regurgitación es diferente.
Generalmente ocurre de forma más pasiva y no requiere las contracciones abdominales características del vómito.
Además, puede ocurrir poco después de comer o beber y el alimento suele encontrarse menos digerido.
Tos
La tos también puede confundirse con vómito.
Un gato que tose puede agacharse, estirar el cuello y expulsar espuma o secreciones. Después puede tragarlas nuevamente.
Si no estás seguro de lo que está ocurriendo, grabar un video del episodio puede ser muy útil para enseñárselo al veterinario.
¿Por qué mi gato vomita?
Las causas son muy variadas.
Algunas pueden ser relativamente leves y transitorias, mientras que otras pueden requerir un diagnóstico y tratamiento específico.
Entre las causas posibles se encuentran:
- Bolas de pelo.
- Comer demasiado rápido.
- Cambios repentinos de alimentación.
- Alimentos que no tolera.
- Ingestión de plantas.
- Parásitos intestinales.
- Gastroenteritis.
- Gastritis.
- Cuerpos extraños.
- Toxinas.
- Enfermedades renales.
- Enfermedades hepáticas.
- Pancreatitis.
- Hipertiroidismo.
- Enfermedad inflamatoria intestinal.
- Determinados medicamentos.
- Tumores.
Por eso, no es correcto asumir que todos los vómitos de un gato se deben a bolas de pelo.
Mi gato vomita pelos: ¿es normal?
Los gatos ingieren pelo durante el acicalamiento.
Parte de ese pelo puede atravesar el aparato digestivo y eliminarse mediante las heces, pero en algunos casos se acumula y puede formar una bola de pelo que posteriormente es expulsada.
Por eso, un gato puede vomitar ocasionalmente una bola de pelo sin que necesariamente exista una enfermedad.
Sin embargo, los vómitos frecuentes no deberían atribuirse automáticamente a las bolas de pelo.
Si tu gato vomita pelo repetidamente, vomita varias veces en poco tiempo o presenta otros signos como pérdida de peso, falta de apetito, dolor o decaimiento, es necesario investigar otras causas.
Algunos problemas digestivos pueden producir vómitos recurrentes y confundirse con un supuesto problema de bolas de pelo.
¿Cuándo las bolas de pelo dejan de ser algo normal?
Una bola de pelo ocasional no necesariamente indica una enfermedad.
La preocupación aumenta cuando:
- Los episodios son frecuentes.
- El gato vomita repetidamente.
- Intenta vomitar pero no expulsa nada.
- Pierde peso.
- Deja de comer.
- Está decaído.
- Tiene diarrea.
- Presenta dolor abdominal.
- Hay sangre.
- Los episodios aumentan progresivamente.
En estos casos, no conviene limitarse a administrar productos para bolas de pelo sin conocer la causa del problema.
Mi gato vomita comida después de comer
Cuando un gato vomita poco después de comer, es importante observar cómo ocurre.
Puede tratarse de vómito verdadero o de regurgitación.
También pueden influir factores como:
- Comer demasiado rápido.
- Comer una cantidad excesiva.
- Cambios de alimento.
- Intolerancias.
- Irritación gastrointestinal.
- Enfermedades digestivas.
- Problemas del esófago.
Si ocurre una sola vez y el gato permanece completamente normal, puede no representar una emergencia.
Pero si el episodio se repite, si el gato no consigue mantener el alimento o si aparecen otros síntomas, debe investigarse.
Mi gato vomita espuma
La espuma puede aparecer cuando el contenido expulsado contiene principalmente líquido y secreciones.
Puede observarse en diferentes situaciones y el aspecto de la espuma por sí solo no permite conocer la causa.
Un gato que vomita espuma una vez y posteriormente vuelve a comportarse con normalidad no necesariamente tiene el mismo problema que un gato que vomita espuma repetidamente y además deja de comer.
Por eso, es importante valorar el contexto completo.
Mi gato vomita amarillo
El contenido amarillo puede corresponder a bilis.
La presencia de bilis puede observarse cuando el estómago contiene poco alimento, pero también puede aparecer en diferentes enfermedades gastrointestinales y sistémicas.
Por sí sola, la coloración amarilla no permite determinar la gravedad ni establecer un diagnóstico.
Hay que considerar:
- Frecuencia.
- Cantidad.
- Apetito.
- Estado general.
- Dolor.
- Diarrea.
- Pérdida de peso.
- Otros signos.
Mi gato vomita sangre
La sangre en el vómito debe tomarse en serio.
Puede observarse como sangre roja o como material oscuro que puede recordar al café molido cuando ha sido parcialmente digerida.
Las causas pueden ser diferentes y pueden incluir lesiones o inflamación del aparato digestivo, entre otras enfermedades.
Si tu gato vomita sangre, especialmente si el episodio es abundante o se acompaña de debilidad, dolor, pérdida de apetito o vómitos repetidos, necesita una evaluación veterinaria.
No es recomendable esperar varios días para observar si desaparece.
Mi gato vomita y no quiere comer
Esta combinación es especialmente importante en gatos.
Los gatos pueden desarrollar problemas importantes cuando dejan de ingerir alimentos durante un periodo prolongado, especialmente aquellos con sobrepeso.
Por eso, un gato que vomita y además deja de comer debe vigilarse con atención.
Si el rechazo al alimento persiste, puedes consultar también nuestra guía sobre mi gato no quiere comer, donde explicamos las principales causas y señales de alarma.
La falta de apetito puede ser consecuencia del propio malestar digestivo, pero también puede formar parte de enfermedades más serias.
Mi gato vomita y está decaído
El decaimiento cambia la importancia del vómito.
Un gato que vomita una vez pero continúa activo, alerta, interesado en su entorno y dispuesto a comer no se encuentra en la misma situación que un gato que vomita y posteriormente permanece escondido, débil o poco reactivo.
La combinación de vómitos y decaimiento puede aparecer en diferentes enfermedades.
Puede relacionarse con:
- Deshidratación.
- Gastroenteritis.
- Enfermedad renal.
- Enfermedad hepática.
- Pancreatitis.
- Obstrucción gastrointestinal.
- Intoxicaciones.
- Infecciones.
- Otras enfermedades sistémicas.
Cuando el estado general está comprometido, la valoración veterinaria adquiere mayor importancia.
Cuerpos extraños: una causa que no debemos olvidar
Los gatos pueden ingerir objetos o materiales que no deberían consumir.
Entre los elementos especialmente preocupantes se encuentran:
- Hilos.
- Cuerdas.
- Cintas.
- Lanas.
- Elásticos.
- Plásticos.
- Pequeños juguetes.
- Partes de juguetes.
Los cuerpos extraños pueden quedarse en el estómago o avanzar hacia el intestino y provocar una obstrucción.
Los vómitos pueden ser uno de los signos.
También pueden aparecer:
- Falta de apetito.
- Dolor abdominal.
- Decaimiento.
- Cambios en las deposiciones.
- Deshidratación.
Si sabes o sospechas que tu gato ha ingerido un objeto, no esperes a que aparezcan todos estos síntomas para consultar.
La sospecha de ingestión de un cuerpo extraño es una razón importante para una evaluación veterinaria.
¿Puede una enfermedad renal hacer que mi gato vomite?
Sí.
Las enfermedades renales pueden provocar vómitos, además de otros signos.
Los gatos con enfermedad renal pueden presentar cambios en el consumo de agua y producción de orina, pérdida de peso, disminución del apetito y decaimiento.
El vómito puede aparecer especialmente cuando la enfermedad está más avanzada o cuando existen alteraciones metabólicas asociadas.
Por eso, si un gato adulto o mayor comienza a vomitar repetidamente, no debe evaluarse únicamente el aparato digestivo.
En determinados casos será necesario realizar análisis de sangre y orina para valorar el funcionamiento de otros órganos.
¿Puede la diabetes provocar vómitos?
La diabetes mellitus puede producir diferentes alteraciones metabólicas.
Cuando no está adecuadamente controlada, puede aparecer una complicación grave denominada cetoacidosis diabética, que puede producir signos como pérdida de apetito, vómitos, debilidad y deshidratación.
Un gato que presenta vómitos junto con marcada debilidad, falta de apetito y otros signos generales necesita atención veterinaria.
El diagnóstico requiere pruebas específicas y no puede establecerse únicamente observando el vómito.
¿El hipertiroidismo puede provocar vómitos?
Sí.
El hipertiroidismo es una enfermedad frecuente en gatos adultos y mayores y puede acompañarse de diferentes signos.
Entre ellos pueden aparecer:
- Pérdida de peso.
- Aumento del apetito.
- Aumento de la sed.
- Mayor producción de orina.
- Inquietud.
- Vómitos.
- Diarrea.
Por eso, cuando un gato mayor vomita de forma recurrente, pierde peso y mantiene un apetito elevado, es importante considerar que puede existir una enfermedad sistémica detrás del problema.
¿Puede la gastritis causar vómitos en gatos?
Sí.
La gastritis es una inflamación del estómago y puede producir vómitos.
Puede estar relacionada con:
- Alimentos irritantes.
- Infecciones.
- Parásitos.
- Medicamentos.
- Toxinas.
- Enfermedades sistémicas.
- Alteraciones inmunitarias.
- Tumores.
Los gatos con gastritis pueden presentar vómitos agudos o recurrentes y, dependiendo de la causa, pueden aparecer otros signos como diarrea, debilidad, pérdida de peso o deshidratación.
Por eso, cuando los vómitos persisten, es necesario investigar qué está provocando la inflamación.
¿Cuántas veces puede vomitar un gato antes de preocuparme?
No existe un número universal que permita determinar por sí solo si el vómito es grave.
La frecuencia es importante, pero también lo son los síntomas que lo acompañan.
Un episodio aislado en un gato que posteriormente se encuentra completamente normal no tiene la misma importancia que varios episodios en pocas horas.
El Manual de Veterinaria de Merck señala que los vómitos prolongados, los que ocurren más de una o dos veces al día o aquellos acompañados de sangre, dolor abdominal, depresión, deshidratación, debilidad, fiebre o pérdida de peso requieren una evaluación detallada.
Por ello, no debes fijarte únicamente en el número de vómitos.
¿Cuándo debo llevar a mi gato al veterinario?
Debes prestar especial atención cuando el vómito se acompaña de otros cambios.
Consulta lo antes posible si tu gato:
- Vomita repetidamente.
- Lleva más de uno o dos días vomitando.
- Ha perdido el apetito.
- Está adelgazando.
- Está decaído.
- Tiene diarrea.
- Bebe mucho más agua.
- Orina mucho más.
- Presenta dolor abdominal.
- Vomita con frecuencia bolas de pelo.
- Presenta cambios importantes en su comportamiento.
Los vómitos persistentes pueden provocar deshidratación y alteraciones de los electrolitos, además de ser consecuencia de una enfermedad que necesita tratamiento.
Busca atención veterinaria inmediata si:
- Hay sangre en el vómito.
- Sospechas que ha ingerido un objeto.
- Sospechas que ha ingerido una sustancia tóxica.
- Está muy débil.
- Tiene dolor intenso.
- No puede mantenerse en pie.
- Vomita repetidamente y su estado empeora.
- Presenta dificultad para respirar.
- Tiene el abdomen muy doloroso o distendido.
- Intenta orinar y no puede.
Los vómitos abundantes y la sospecha de intoxicación u obstrucción son situaciones que pueden requerir intervención rápida.
¿Qué hacer si mi gato vomita una sola vez?
Si el episodio ha sido aislado y el gato posteriormente parece completamente normal, puedes observarlo cuidadosamente.
Comprueba:
- Si vuelve a comportarse normalmente.
- Si muestra interés por el alimento.
- Si bebe agua.
- Si utiliza el arenero.
- Si vuelve a vomitar.
- Si aparece diarrea.
- Si presenta dolor.
- Si se esconde o permanece decaído.
La observación debe ser más cuidadosa si se trata de un gato mayor, un cachorro, un gato con una enfermedad conocida o un animal que recibe medicación.
Si el vómito se repite o aparecen otros signos, consulta.
¿Debo quitarle el agua a mi gato después de vomitar?
No debes retirar el agua por tu cuenta.
El vómito puede contribuir a la deshidratación y retirar el agua puede empeorar este problema.
El Manual de Veterinaria de Merck señala que el agua no debe retirarse salvo que un veterinario esté proporcionando fluidos por otra vía.
Si tu gato vomita repetidamente y no consigue mantener líquidos, la situación requiere valoración veterinaria.
¿Qué comida darle a un gato que ha vomitado?
La alimentación después de un episodio de vómito debe adaptarse a la situación concreta.
En casos leves, el veterinario puede recomendar una alimentación de fácil digestión en pequeñas cantidades y con mayor frecuencia, dependiendo del estado del paciente.
No es recomendable improvisar dietas caseras durante varios días ni administrar alimentos grasos, sobras o productos destinados a humanos.
Si el gato sigue vomitando, no puede mantener el alimento o rechaza completamente la comida, no debes intentar resolver el problema únicamente cambiando su dieta.
¿Puedo darle medicamentos para el vómito?
No es recomendable administrar medicamentos humanos por cuenta propia.
Los fármacos que pueden utilizarse para controlar las náuseas y el vómito dependen de la causa y del estado del paciente.
Además, algunos medicamentos pueden ser inadecuados o peligrosos para los gatos.
El tratamiento correcto debe estar dirigido a la causa subyacente.
Si el vómito se debe a una obstrucción, por ejemplo, controlar temporalmente el vómito no elimina el problema.
¿Cómo se diagnostica la causa del vómito?
El diagnóstico comienza con una historia clínica detallada.
El veterinario puede preguntar:
- Cuándo empezó el vómito.
- Cuántas veces ha ocurrido.
- Qué aspecto tiene el contenido.
- Si contiene pelo.
- Si hay sangre.
- Qué alimentos consume.
- Si hubo un cambio reciente de dieta.
- Si tiene acceso a plantas.
- Si pudo ingerir objetos.
- Qué medicamentos recibe.
- Si presenta diarrea.
- Si está comiendo.
- Si bebe más agua.
- Si ha perdido peso.
Después se realiza una exploración física.
Dependiendo de los hallazgos, pueden ser necesarias diferentes pruebas.
¿Qué pruebas pueden hacerle a un gato que vomita?
Análisis de sangre
Los análisis sanguíneos pueden proporcionar información sobre:
- Función renal.
- Función hepática.
- Glucosa.
- Electrolitos.
- Estado general.
- Algunas alteraciones inflamatorias o metabólicas.
Análisis de orina
Puede ayudar a valorar la función renal y detectar diferentes alteraciones del sistema urinario.
Además, puede complementar la información obtenida mediante los análisis de sangre.
Examen de heces
Puede recomendarse cuando existe sospecha de parásitos u otras enfermedades intestinales.
Radiografías abdominales
Pueden ayudar a detectar determinadas alteraciones, incluyendo algunos cuerpos extraños y signos compatibles con obstrucción.
Ecografía abdominal
Permite obtener información detallada sobre diferentes órganos abdominales y puede ayudar a identificar alteraciones gastrointestinales, pancreáticas, hepáticas, renales y otras.
Endoscopía y biopsias
En algunos casos de vómitos persistentes, puede ser necesario observar directamente el interior del aparato digestivo y obtener muestras de tejido.
No todos los gatos necesitan todas estas pruebas.
El veterinario seleccionará las más apropiadas según los signos, la edad, los antecedentes y los resultados de la exploración.
¿Por qué es importante saber qué había en el vómito?
Aunque resulte desagradable, observar el vómito puede aportar información útil.
Fíjate si contiene:
- Alimento parcialmente digerido.
- Líquido.
- Espuma.
- Pelo.
- Bilis.
- Sangre.
- Material extraño.
- Plantas.
- Trozos de objetos.
Si sospechas que ha ingerido algo extraño, conserva el objeto si es seguro hacerlo y comunícalo durante la consulta.
También puede ser útil tomar una fotografía del vómito para mostrarla al veterinario.
¿Qué información debo llevar a la consulta?
Cuanto más precisa sea la información, más fácil será orientar la investigación.
Puedes anotar:
Hora del episodio: cuándo ocurrió.
Frecuencia: cuántas veces ha vomitado.
Contenido: comida, líquido, pelo, espuma, sangre u otro material.
Alimentación: qué ha comido durante las últimas horas o días.
Apetito: si continúa comiendo o ha dejado de hacerlo.
Agua: si bebe normalmente o más de lo habitual.
Arenero: si orina y defeca normalmente.
Comportamiento: si está activo, escondido o decaído.
Otros signos: diarrea, dolor, pérdida de peso o cambios respiratorios.
Incluso un video puede ayudar a diferenciar vómito, regurgitación y tos.
¿Cómo se trata el vómito en gatos?
El tratamiento depende de la causa.
No existe un único tratamiento para todos los gatos que vomitan.
En algunos casos puede ser suficiente un manejo dietético y tratamiento de soporte.
En otros pueden ser necesarios:
- Medicamentos contra las náuseas.
- Fluidoterapia.
- Corrección de alteraciones electrolíticas.
- Tratamiento antiparasitario.
- Tratamiento de una enfermedad metabólica.
- Manejo de enfermedad renal.
- Tratamiento de pancreatitis.
- Extracción de un cuerpo extraño.
- Cirugía cuando existe una obstrucción u otra enfermedad que la requiera.
El objetivo no debe ser únicamente detener el vómito.
Es necesario identificar y tratar la causa que lo está provocando.
¿Los vómitos frecuentes pueden deshidratar a mi gato?
Sí.
Los vómitos repetidos pueden provocar pérdida de líquidos y electrolitos.
El riesgo aumenta cuando el gato tampoco está bebiendo o cuando presenta diarrea al mismo tiempo.
Algunos signos compatibles con deshidratación pueden incluir:
- Debilidad.
- Decaimiento.
- Encías más secas.
- Pérdida de elasticidad de la piel.
- Disminución del estado general.
La deshidratación puede requerir administración de fluidos bajo supervisión veterinaria. Los casos graves pueden necesitar fluidoterapia intravenosa y hospitalización.
¿Por qué no debo asumir que todo vómito es por bolas de pelo?
Porque hacerlo puede retrasar el diagnóstico de enfermedades importantes.
Un gato puede vomitar pelo y, al mismo tiempo, tener una enfermedad gastrointestinal, metabólica o sistémica.
También puede parecer que está expulsando una bola de pelo cuando en realidad presenta vómitos relacionados con otra causa.
Si los episodios son frecuentes, progresivos o aparecen junto con pérdida de peso, falta de apetito o decaimiento, es importante investigar más allá de las bolas de pelo.
Si tu gato vomita ocasionalmente, no significa necesariamente que tenga una enfermedad grave. Las bolas de pelo, ciertos cambios alimentarios y otros episodios digestivos leves pueden provocar vómitos aislados.
Sin embargo, los vómitos repetidos no deben considerarse normales, especialmente cuando aparecen junto con falta de apetito, pérdida de peso, decaimiento, diarrea, dolor, sangre o cambios en el consumo de agua y el uso del arenero.
También es importante recordar que el vómito puede tener causas que no se encuentran directamente en el estómago. Enfermedades renales, hepáticas, pancreáticas, endocrinas, infecciones, intoxicaciones y cuerpos extraños pueden producir signos digestivos.
Si tu gato ha vomitado varias veces, no quiere comer, está muy decaído o existe la posibilidad de que haya ingerido un objeto o una sustancia tóxica, no esperes a que el problema avance.
Y ante cualquier cambio persistente en su salud, acudir a un médico veterinario permite realizar una evaluación adecuada y determinar si el vómito es un episodio aislado o la manifestación de una enfermedad que necesita tratamiento.
Preguntas frecuentes sobre gatos que vomitan
¿Por qué mi gato vomita?
Los gatos pueden vomitar por numerosas razones, desde bolas de pelo, cambios alimentarios y problemas gastrointestinales hasta enfermedades renales, hepáticas, pancreáticas, endocrinas, infecciones, parásitos, toxinas y cuerpos extraños. El vómito es un signo clínico, no un diagnóstico.
¿Es normal que mi gato vomite bolas de pelo?
Los gatos pueden expulsar ocasionalmente bolas de pelo debido al pelo que ingieren durante el acicalamiento. Sin embargo, los vómitos frecuentes no deberían atribuirse automáticamente a las bolas de pelo, especialmente si aparecen otros síntomas.
¿Cuándo preocuparse si mi gato vomita?
Debes preocuparte especialmente si el vómito se repite, dura más de uno o dos días o aparece junto con falta de apetito, decaimiento, pérdida de peso, dolor, diarrea, sangre o deshidratación. La sospecha de ingestión de un objeto o una sustancia tóxica también requiere atención.
¿Por qué mi gato vomita y no quiere comer?
Puede rechazar el alimento debido a las náuseas o al malestar provocado por el vómito, pero también puede existir una enfermedad subyacente. Si el rechazo al alimento persiste, especialmente acompañado de vómitos y decaimiento, debe ser evaluado.
¿Qué significa si mi gato vomita espuma?
La espuma puede aparecer cuando el contenido expulsado contiene principalmente líquido y secreciones. Su presencia por sí sola no permite determinar la causa. Hay que valorar la frecuencia del vómito y los demás síntomas.
¿Qué significa si mi gato vomita sangre?
La sangre en el vómito no debe considerarse normal. Puede tener diferentes causas y requiere especial atención cuando aparece en cantidad importante o junto con dolor, debilidad, falta de apetito o vómitos repetidos.
¿Debo quitarle el agua a mi gato después de vomitar?
No debes retirar el agua por tu cuenta. Los vómitos pueden favorecer la deshidratación y limitar el acceso al agua puede empeorarla. Si tu gato no consigue mantener líquidos o vomita repetidamente, necesita valoración veterinaria.
¿Puedo darle un medicamento humano a mi gato para que deje de vomitar?
No. Los medicamentos humanos pueden ser peligrosos para los gatos y el tratamiento depende de la causa del vómito. No debes administrar antieméticos, analgésicos u otros medicamentos sin indicación veterinaria.
¿Puede una enfermedad renal provocar vómitos en gatos?
Sí. Las enfermedades renales pueden producir vómitos, pérdida de apetito, pérdida de peso y cambios en el consumo de agua y la producción de orina. Los análisis de sangre y orina pueden ser necesarios para evaluar la función renal.
¿Puede un cuerpo extraño provocar vómitos en un gato?
Sí. Objetos como hilos, cuerdas, cintas, plásticos o juguetes pueden provocar una obstrucción gastrointestinal. Si existe sospecha de que el gato ha ingerido un objeto, no conviene esperar a que aparezcan síntomas graves.
¿Cómo sé si mi gato está vomitando o regurgitando?
El vómito suele implicar náuseas, arcadas y contracciones abdominales. La regurgitación es más pasiva y puede ocurrir poco después de comer o beber. Si no puedes distinguirlos, grabar un video puede ayudar al veterinario.
¿Los vómitos frecuentes pueden ser peligrosos?
Sí. Los vómitos repetidos pueden provocar deshidratación y alteraciones de electrolitos, además de ser consecuencia de enfermedades potencialmente graves. Por eso, la persistencia y los signos acompañantes son importantes para decidir cuándo consultar.