Ver que un perro comienza a cojear de forma repentina suele preocupar a cualquier propietario. En algunos casos la causa puede ser tan simple como una pequeña lesión en una almohadilla, pero en otros la cojera puede ser el primer síntoma de una fractura, una rotura de ligamentos, una luxación o incluso una enfermedad ortopédica que requiere tratamiento especializado en una clínica veterinaria.
Uno de los errores más frecuentes es pensar que, si el perro todavía camina o apoya ligeramente la pata, el problema no reviste importancia. Sin embargo, muchos perros tienen una extraordinaria capacidad para ocultar el dolor. Incluso con lesiones graves pueden continuar caminando, corriendo o intentando jugar, lo que puede agravar aún más el daño.
La cojera no es una enfermedad, sino un signo clínico que indica que algo está afectando el sistema musculoesquelético o, en algunos casos, el sistema nervioso. El origen puede encontrarse en músculos, tendones, ligamentos, articulaciones, huesos o incluso en las almohadillas plantares.
La buena noticia es que, con un diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado, muchas de estas lesiones tienen un excelente pronóstico. Cuanto antes se identifique la causa en una Veterinaria en Lima, mayores serán las probabilidades de que el perro recupere completamente su movilidad.
En esta guía conocerás las causas más frecuentes de la cojera en perros, cómo identificar las señales de alarma, qué pruebas diagnósticas puede realizar el veterinario y cuáles son los tratamientos disponibles.
¿Qué es la cojera en perros?
La cojera es una alteración de la marcha provocada por dolor, debilidad o incapacidad para apoyar correctamente una o varias extremidades.
Dependiendo de la lesión, algunos perros únicamente apoyan menos peso sobre una pata, mientras que otros dejan completamente de utilizarla.
La cojera puede aparecer de forma:
- Repentina.
- Progresiva.
- Intermitente.
- Permanente.
Cada una de estas presentaciones aporta información importante para llegar al diagnóstico.
¿Por qué mi perro cojea?
Existen decenas de enfermedades y lesiones capaces de producir cojera.
Algunas afectan principalmente a perros jóvenes, mientras que otras aparecen con mayor frecuencia en perros adultos o geriátricos.
Las causas más comunes incluyen:
- Lesiones musculares.
- Cortes en las almohadillas.
- Uñas rotas.
- Esguinces.
- Luxaciones.
- Fracturas.
- Rotura del ligamento cruzado.
- Displasia de cadera.
- Displasia de codo.
- Artrosis.
- Artritis.
- Enfermedades neurológicas.
- Tumores óseos.
Por ello, nunca debe asumirse que todas las cojeras tienen el mismo origen.
¿Cómo saber si la cojera es grave?
Algunas preguntas pueden orientar sobre la gravedad del problema.
- ¿La cojera apareció de repente?
- ¿El perro llora al caminar?
- ¿No apoya la pata?
- ¿Existe inflamación?
- ¿Hubo un golpe o caída?
- ¿Presenta heridas visibles?
- ¿Tiene fiebre o decaimiento?
Si la respuesta es afirmativa a cualquiera de estas preguntas, es recomendable acudir al veterinario lo antes posible.
Principales causas de cojera en perros
1. Lesiones en las almohadillas
Es una de las causas más frecuentes.
Las almohadillas pueden lesionarse por:
- Vidrios.
- Objetos punzantes.
- Superficies calientes.
- Asfalto.
- Espinas.
- Productos químicos.
En estos casos el perro suele cojear inmediatamente después del paseo.
Algunos propietarios observan pequeñas gotas de sangre o un lamido constante de la pata afectada.
Afortunadamente, muchas de estas lesiones tienen buen pronóstico cuando reciben atención veterinaria temprana.
2. Uñas rotas o arrancadas
Aunque parezca una lesión menor, una uña fracturada puede producir un dolor muy intenso.
Los perros afectados suelen:
- Mantener la pata levantada.
- Lamerse constantemente.
- Evitar caminar.
- Mostrar dolor al tocar la uña.
En ocasiones la uña queda parcialmente desprendida y requiere ser retirada por el veterinario bajo sedación.
3. Objetos clavados entre los dedos
Espinas, semillas, pequeños cristales o fragmentos metálicos pueden quedar alojados entre los dedos.
Algunos signos incluyen:
- Cojera repentina.
- Lamido constante.
- Inflamación localizada.
- Enrojecimiento.
Muchas veces el objeto es difícil de visualizar sin una exploración detallada.
4. Lesiones musculares
Los perros muy activos pueden sufrir distensiones musculares tras:
- Carreras intensas.
- Saltos.
- Juegos bruscos.
- Ejercicio excesivo.
La cojera suele aparecer pocas horas después de la actividad física.
En la mayoría de los casos mejora con reposo y tratamiento veterinario adecuado.
5. Esguinces
Los ligamentos estabilizan las articulaciones.
Cuando se estiran más allá de su capacidad aparecen los esguinces.
Dependiendo de la gravedad, pueden provocar:
- Dolor.
- Inflamación.
- Dificultad para caminar.
- Inestabilidad articular.
Los esguinces severos requieren diagnóstico mediante examen ortopédico y, en algunos casos, estudios por imágenes.
6. Luxaciones
Una luxación ocurre cuando los huesos de una articulación dejan de ocupar su posición normal.
Puede afectar:
- Cadera.
- Rodilla.
- Codo.
- Hombro.
- Dedos.
Generalmente aparece después de traumatismos importantes, aunque algunas luxaciones tienen origen congénito.
Los perros presentan dolor intenso y dificultad para apoyar la extremidad.
La reducción debe ser realizada únicamente por un médico veterinario.
7. Fracturas
Las fracturas representan una de las causas más evidentes de cojera severa.
Pueden producirse por:
- Accidentes de tránsito.
- Caídas desde altura.
- Golpes fuertes.
- Mordeduras.
Los síntomas incluyen:
- Dolor intenso.
- Incapacidad para apoyar la pata.
- Inflamación.
- Deformidad visible.
En estos casos la atención veterinaria debe ser inmediata.
8. Rotura del ligamento cruzado
La rotura del ligamento cruzado craneal es una de las enfermedades ortopédicas más frecuentes en perros adultos.
Este ligamento estabiliza la rodilla durante el movimiento.
Cuando se rompe, aparecen síntomas como:
- Cojera súbita.
- Dolor.
- Dificultad para levantarse.
- Inflamación de la rodilla.
En muchos pacientes el tratamiento quirúrgico ofrece los mejores resultados.
9. Displasia de cadera
La displasia de cadera es una enfermedad del desarrollo que afecta principalmente a perros de razas grandes y gigantes.
Se produce cuando la articulación de la cadera no encaja correctamente.
Los signos suelen aparecer de forma progresiva e incluyen:
- Cojera después del ejercicio.
- Dificultad para levantarse.
- Rigidez.
- Disminución de la actividad física.
Un diagnóstico temprano permite instaurar tratamientos que mejoran considerablemente la calidad de vida del paciente.
10. Displasia de codo
La displasia de codo es otra enfermedad ortopédica frecuente, especialmente en perros de razas grandes como Labrador Retriever, Golden Retriever, Pastor Alemán, Rottweiler y Boyero de Berna.
Se trata de un desarrollo anormal de la articulación del codo que provoca un desgaste prematuro del cartílago y la aparición de artrosis con el paso del tiempo.
Los síntomas suelen comenzar entre los 5 y 12 meses de edad, aunque algunos perros no muestran signos evidentes hasta la edad adulta.
Los propietarios suelen notar que el perro:
- Cojea de las patas delanteras.
- Tiene dificultad para levantarse después de descansar.
- Evita correr o jugar durante mucho tiempo.
- Se cansa con facilidad.
- Presenta rigidez al iniciar la marcha.
Cuanto antes se diagnostique esta enfermedad, mejores serán las opciones para retrasar su progresión y preservar la movilidad.
11. Artrosis
La artrosis es una enfermedad degenerativa de las articulaciones que afecta principalmente a perros adultos y geriátricos.
Con el paso de los años, el cartílago que protege las superficies articulares comienza a desgastarse, provocando dolor e inflamación crónica.
Es una de las principales causas de cojera en perros mayores.
Los síntomas suelen aparecer de forma lenta y progresiva:
- Rigidez al levantarse.
- Cojera que mejora después de caminar unos minutos.
- Menor interés por correr.
- Dificultad para subir escaleras.
- Problemas para saltar al sofá o al automóvil.
- Menor tolerancia al ejercicio.
Muchos propietarios creen erróneamente que estos cambios forman parte del envejecimiento normal, cuando en realidad el perro está experimentando dolor articular.
Actualmente existen múltiples tratamientos que ayudan a controlar la enfermedad y mejorar significativamente la calidad de vida del paciente.
12. Artritis
Aunque muchas veces se confunde con la artrosis, la artritis hace referencia a la inflamación de una o varias articulaciones.
Puede producirse por diferentes causas, entre ellas:
- Infecciones bacterianas.
- Enfermedades inmunomediadas.
- Traumatismos.
- Enfermedades transmitidas por garrapatas.
- Alteraciones metabólicas.
Generalmente provoca:
- Dolor intenso.
- Inflamación visible.
- Cojera.
- Disminución de la movilidad.
- Fiebre en algunos casos.
La artritis requiere un diagnóstico preciso porque el tratamiento dependerá completamente de la causa que la origine.
13. Osteosarcoma y tumores óseos
Aunque son menos frecuentes, los tumores óseos también pueden manifestarse inicialmente mediante una cojera persistente.
El osteosarcoma es el tumor óseo maligno más frecuente en perros y suele afectar principalmente a razas grandes y gigantes.
Los signos clínicos incluyen:
- Cojera progresiva.
- Dolor localizado.
- Inflamación en una extremidad.
- Disminución progresiva de la actividad.
Debido a que inicialmente puede confundirse con una lesión deportiva o un golpe, muchos casos se diagnostican tardíamente.
Cuando una cojera persiste durante varias semanas sin una causa evidente, siempre debe investigarse mediante estudios de imagen.
14. Enfermedades neurológicas
No todas las cojeras tienen origen ortopédico.
Algunas enfermedades que afectan la médula espinal o los nervios periféricos también pueden alterar la forma de caminar.
Entre ellas destacan:
- Hernias discales.
- Lesiones medulares.
- Neuropatías.
- Enfermedades degenerativas del sistema nervioso.
En estos pacientes pueden observarse otros signos como:
- Arrastre de las patas.
- Pérdida del equilibrio.
- Debilidad muscular.
- Dificultad para incorporarse.
- Falta de coordinación.
En estos casos es fundamental realizar una evaluación neurológica completa.
Mi perro cojea pero no llora
Muchos propietarios se sorprenden porque su mascota cojea, pero aparentemente no manifiesta dolor.
Esto es completamente normal.
Los perros, por instinto, tienden a ocultar el dolor como un mecanismo de supervivencia.
Por ello, el hecho de que no lloren no significa que la lesión sea leve.
Una rotura parcial de ligamentos, una fractura poco desplazada o una enfermedad articular pueden producir cojera sin vocalizaciones evidentes.
Siempre que una cojera persista más de 24 horas, es recomendable realizar una evaluación veterinaria.
Mi perro cojea después de dormir
Este es uno de los motivos de consulta más frecuentes en perros adultos.
Cuando la cojera aparece al levantarse y mejora después de caminar unos minutos, suele relacionarse con enfermedades articulares crónicas como:
- Artrosis.
- Displasia de cadera.
- Displasia de codo.
- Lesiones ligamentarias antiguas.
Aunque el perro parezca mejorar durante el día, el dolor continúa presente y suele progresar con el tiempo si no recibe tratamiento.
Mi perro cojea después de correr
Después de una actividad física intensa pueden aparecer lesiones musculares o articulares.
Las causas más frecuentes incluyen:
- Distensiones musculares.
- Esguinces.
- Lesiones de tendones.
- Rotura parcial del ligamento cruzado.
Si la cojera desaparece completamente después de unas pocas horas de reposo, el veterinario determinará si es necesario realizar estudios adicionales.
Sin embargo, si el perro continúa cojeando al día siguiente, lo recomendable es acudir a consulta.
Mi perro no apoya la pata
Cuando un perro deja completamente de apoyar una extremidad, generalmente estamos ante una lesión de mayor gravedad.
Las causas más frecuentes incluyen:
- Fracturas.
- Luxaciones.
- Rotura completa del ligamento cruzado.
- Lesiones severas de almohadillas.
- Dolor intenso por cuerpos extraños.
En estos casos se debe evitar que el perro camine y trasladarlo al veterinario lo antes posible para reducir el riesgo de lesiones adicionales.
¿Cómo saber qué pata le duele?
No siempre resulta sencillo identificar la extremidad afectada.
Sin embargo, algunos signos pueden orientar al propietario:
Si la lesión está en una pata delantera
El perro suele levantar ligeramente la cabeza cuando apoya la extremidad dolorosa para disminuir la carga sobre ella.
Si la lesión está en una pata trasera
Es frecuente observar un balanceo de la cadera y una menor fuerza de impulso durante la marcha.
Aun así, la evaluación ortopédica realizada por un veterinario sigue siendo la forma más confiable de localizar el origen del problema.
¿Cuándo la cojera es una emergencia veterinaria?
Aunque algunas lesiones permiten esperar unas horas para programar una consulta, existen situaciones que requieren atención inmediata.
Debes acudir de urgencia si:
- El perro no puede apoyar la pata.
- Existe una deformidad evidente.
- Hay una fractura expuesta.
- Presenta un sangrado importante.
- La extremidad está muy inflamada.
- El perro llora intensamente al moverse.
- Ha sufrido un atropello o una caída desde altura.
- Presenta dificultad para caminar junto con otros signos neurológicos.
En estos casos, retrasar la atención puede empeorar el pronóstico y aumentar el riesgo de complicaciones.
¿Cómo diagnostica el veterinario la causa de la cojera?
Aunque algunas lesiones pueden parecer evidentes, identificar la verdadera causa de una cojera requiere una evaluación veterinaria completa. Dos perros pueden presentar exactamente el mismo síntoma, pero necesitar tratamientos completamente diferentes.
Por ejemplo, un perro puede cojear debido a una pequeña herida en una almohadilla, mientras que otro presenta una rotura del ligamento cruzado o una enfermedad degenerativa de la cadera.
Por ello, el diagnóstico nunca debe basarse únicamente en la observación desde casa.
Historia clínica
El primer paso consiste en obtener toda la información posible sobre el problema.
El veterinario realizará preguntas como:
- ¿Cuándo comenzó la cojera?
- ¿Apareció de forma repentina o progresiva?
- ¿Hubo algún golpe o caída?
- ¿La cojera empeora después del ejercicio?
- ¿Mejora con el reposo?
- ¿Es la primera vez que ocurre?
- ¿El perro está tomando algún medicamento?
- ¿Ha presentado otras enfermedades anteriormente?
Toda esta información ayuda a orientar el diagnóstico.
Examen físico y examen ortopédico
Después de la entrevista se realiza una exploración física completa.
Durante esta evaluación el veterinario observa:
- Cómo camina el perro.
- Qué extremidad está afectada.
- Si existe inflamación.
- Si hay pérdida de masa muscular.
- El rango de movimiento de las articulaciones.
- La presencia de dolor al manipular la extremidad.
En algunos casos la localización del dolor puede identificarse durante esta exploración.
Radiografías
Las radiografías son una de las herramientas más importantes para diagnosticar problemas ortopédicos.
Permiten detectar:
- Fracturas.
- Luxaciones.
- Displasia de cadera.
- Displasia de codo.
- Artrosis.
- Tumores óseos.
- Alteraciones del crecimiento.
Muchas enfermedades solo pueden confirmarse mediante estudios radiográficos.
Ecografía
Aunque se utiliza con menor frecuencia en traumatología, la ecografía puede ser útil para evaluar:
- Tendones.
- Ligamentos.
- Músculos.
- Acumulación de líquido.
- Lesiones de tejidos blandos.
En determinadas situaciones complementa la información obtenida con las radiografías.
Tomografía computarizada
En casos complejos puede ser necesario realizar una tomografía.
Este estudio ofrece imágenes tridimensionales de gran precisión y resulta especialmente útil para:
- Fracturas articulares.
- Malformaciones.
- Lesiones de columna.
- Tumores.
- Planificación quirúrgica.
Resonancia magnética
La resonancia magnética se utiliza principalmente para estudiar lesiones neurológicas y tejidos blandos que no pueden evaluarse adecuadamente mediante radiografías.
Es especialmente útil cuando se sospechan enfermedades de la médula espinal o de los discos intervertebrales.
Análisis de sangre
Aunque muchas personas no lo relacionan con una cojera, los análisis de sangre pueden aportar información muy importante.
Ayudan a detectar:
- Procesos infecciosos.
- Enfermedades inflamatorias.
- Alteraciones metabólicas.
- Enfermedades transmitidas por garrapatas.
- Problemas que pueden afectar las articulaciones.
Dependiendo del caso, el veterinario podrá solicitar estudios adicionales.
Tratamiento de la cojera en perros
El tratamiento dependerá completamente del diagnóstico.
No existe un único medicamento que sirva para todas las causas de cojera.
Por este motivo nunca debe automedicarse a un perro con analgésicos de uso humano.
Algunos medicamentos comunes para personas pueden provocar intoxicaciones graves en los perros.
Reposo controlado
Las lesiones leves suelen requerir una reducción temporal de la actividad física.
Generalmente se recomienda:
- Paseos cortos.
- Evitar correr.
- No subir escaleras.
- Evitar saltos.
El reposo ayuda a disminuir la inflamación y favorece la recuperación de músculos y ligamentos.
Antiinflamatorios y analgésicos
Cuando están indicados por el veterinario, estos medicamentos ayudan a controlar:
- El dolor.
- La inflamación.
- La rigidez articular.
Nunca deben administrarse sin supervisión profesional.
Rehabilitación veterinaria
La fisioterapia veterinaria ha demostrado excelentes resultados en numerosos pacientes.
Puede incluir:
- Ejercicios terapéuticos.
- Hidroterapia.
- Láser terapéutico.
- Electroestimulación.
- Masoterapia.
- Movilizaciones articulares.
La rehabilitación acelera la recuperación y mejora la función de las extremidades.
Control del peso
El exceso de peso aumenta significativamente la carga sobre las articulaciones.
En perros con artrosis, displasia o lesiones ligamentarias, perder peso puede reducir el dolor y mejorar la movilidad incluso antes de iniciar otros tratamientos.
Mantener una condición corporal adecuada es una de las medidas más importantes para preservar la salud articular.
Cirugía veterinaria
Algunas enfermedades no pueden resolverse únicamente con medicamentos.
La cirugía puede ser necesaria en casos como:
- Fracturas.
- Luxaciones.
- Rotura del ligamento cruzado.
- Displasia severa.
- Tumores óseos.
- Algunas lesiones articulares complejas.
Gracias a los avances de la traumatología veterinaria, actualmente existen técnicas que permiten una recuperación mucho más rápida y mejores resultados funcionales.
¿Se puede prevenir la cojera en perros?
No todas las enfermedades pueden evitarse, especialmente aquellas con un componente hereditario.
Sin embargo, existen medidas que reducen considerablemente el riesgo de lesiones.
Entre ellas destacan:
- Mantener un peso saludable.
- Proporcionar ejercicio regular, pero sin excesos.
- Evitar saltos desde grandes alturas.
- Utilizar superficies antideslizantes en casa.
- Realizar chequeos veterinarios periódicos.
- Detectar precozmente cualquier alteración en la marcha.
- Proporcionar una alimentación equilibrada.
La prevención sigue siendo la mejor estrategia para conservar la movilidad durante toda la vida del perro.
¿Cuándo acudir inmediatamente al veterinario?
No todas las cojeras requieren una atención de urgencia, pero sí existen situaciones en las que no conviene esperar.
Solicita atención veterinaria lo antes posible si tu perro:
- No apoya una extremidad.
- Presenta una deformidad evidente.
- Tiene una herida profunda.
- Llora de dolor al caminar.
- Presenta inflamación importante.
- Ha sufrido un atropello o una caída.
- La cojera dura más de 24 horas.
- La cojera aparece repetidamente.
- Tiene fiebre o decaimiento.
- Pierde movilidad progresivamente.
Una evaluación temprana permite instaurar el tratamiento adecuado antes de que la lesión empeore.
La cojera en perros nunca debe considerarse un problema sin importancia. Aunque algunas lesiones son leves y mejoran rápidamente, otras pueden comprometer seriamente la movilidad e incluso la calidad de vida de la mascota si no reciben atención veterinaria.
Observar cuándo comenzó la cojera, si existe dolor, inflamación o incapacidad para apoyar la pata puede aportar información útil, pero nunca sustituye una evaluación profesional.
Gracias a herramientas diagnósticas como las radiografías, la ecografía y otros estudios especializados, hoy es posible identificar con precisión la mayoría de las causas de cojera y establecer el tratamiento más adecuado para cada paciente.
Si notas que tu perro cojea, especialmente si el problema persiste o empeora, acudir al veterinario lo antes posible es la mejor forma de evitar complicaciones y favorecer una recuperación completa.
Preguntas frecuentes sobre la cojera en perros
¿Mi perro cojea pero sigue corriendo, debo preocuparme?
Sí. Muchos perros continúan corriendo o jugando a pesar del dolor. Esto no significa que la lesión sea leve. Algunas enfermedades ortopédicas, como la rotura parcial del ligamento cruzado o la displasia de cadera, permiten que el perro siga caminando durante un tiempo, pero pueden agravarse si no reciben tratamiento.
¿Qué hago si mi perro cojea de una pata delantera?
Lo primero es revisar cuidadosamente la almohadilla y la uña para descartar heridas o cuerpos extraños. Si no encuentras una causa evidente o la cojera persiste más de 24 horas, es recomendable acudir al veterinario para realizar una exploración completa.
¿Por qué mi perro cojea después de dormir?
Es un síntoma frecuente en perros con artrosis, displasia de cadera o enfermedades articulares degenerativas. Generalmente la rigidez mejora después de caminar unos minutos, pero el problema continúa presente y requiere tratamiento.
¿Puede desaparecer sola la cojera?
Algunas lesiones musculares leves pueden mejorar con reposo. Sin embargo, fracturas, luxaciones, roturas de ligamentos o enfermedades articulares necesitan tratamiento veterinario. Esperar demasiado tiempo puede empeorar el pronóstico.
¿Es recomendable darle un antiinflamatorio humano?
No. Medicamentos como ibuprofeno, diclofenaco, naproxeno o paracetamol pueden resultar muy peligrosos para los perros y causar intoxicaciones graves. Nunca deben administrarse sin indicación veterinaria.
¿Cómo saber si mi perro tiene una fractura?
Los signos más frecuentes incluyen dolor intenso, incapacidad para apoyar la extremidad, inflamación, deformidad visible y, en algunos casos, movimiento anormal del hueso. Ante estos síntomas se debe acudir inmediatamente al veterinario.
¿Qué razas tienen mayor riesgo de problemas articulares?
Razas como Labrador Retriever, Golden Retriever, Pastor Alemán, Rottweiler, San Bernardo, Boyero de Berna y Mastín presentan mayor predisposición a enfermedades como la displasia de cadera, displasia de codo y artrosis.
¿Cuándo debo llevar de urgencia a mi perro al veterinario por una cojera?
Cuando no puede apoyar la pata, presenta una deformidad evidente, tiene una herida profunda, sufrió un accidente, muestra un dolor intenso o la cojera se acompaña de fiebre, decaimiento o pérdida de movilidad progresiva.